Conclusión
El cortisol, producido por las glándulas suprarrenales, es esencial en la respuesta aguda al estrés. Cuando el cuerpo percibe una amenaza, esta hormona actúa como un mecanismo de supervivencia altamente eficaz. Cuando el cortisol permanece elevado durante semanas, meses o años, su efecto protector se transforma en un agente de daño. La hipercortisolemia crónica es el punto de inflexión entre el estrés fisiológico normal y el daño neurobiológico real. La hipercortisolemia crónica es el punto de inflexión entre estrés fisiológico y daño neurobiológico. La recuperación es posible. Con las intervenciones adecuadas, el cerebro y el cuerpo tienen una notable capacidad de restaurar su equilibrio hormonal y funcional Dra. Vivian Mazorra
